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Habitantes de Guayaquil se sienten inseguros en todos lados, dicen que el hampa gana ‘la batalla’; piden acciones más efectivas

Fueron siete sucesos delictivos y violentos en 24 horas. Un acribillado en Sauces (norte de Guayaquil); un guardia de un puerto de Guayaquil asesinado cuando iba por la av. 25 de Julio (sur) tras salir de su turno; el robo de más de $ 14.000 a una agencia bancaria en un centro comercial también del sur de Guayaquil; un odontólogo que recibió tres disparos para robarle su celular en las calles Abel Castillo y Colombia (otra vez en el sur); el secuestro de un hombre que iba en un auto de alta gama por una calle de Lomas de Urdesa al mediodía (hora transitada); el asalto a clientes de un local de comidas en Urdesay el asesinato del periodista deportivo Roberto Oña Núñez cuando robaban en su local de comida, afuera de su casa, en Sauces 6, marcaron el jueves 26 de noviembre.

Al día siguiente y solo horas después, en la madrugada del 27, un extranjero fue asesinado a tiros también en Sauces. Más tarde y a plena luz del día, le dispararon a un hombre para quitarle el dinero que sacó de una agencia bancaria en la Alborada. Ocurrió frente a comerciantes y conductores que circulaban por la av. Rodolfo Baquerizo Nazur.

Estos son solo nueve de los sucesos más recientes de noviembre. Los robos, asaltos, asesinatos, estruches, hurtos y otros delitos se dan a cualquier hora y lugar en Guayaquil y han aumentado en las últimas semanas e incluso antes de que llegue diciembre, el mes tradicionalmente movido por el comercio (formal e informal) que se intensifica en todos lados y que es aprovechado por el hampa. Aquello ha generado el rechazo de la ciudadanía y el debate sobre la inseguridad.

Más porque hay una pandemia en curso, por el COVID-19, donde aún hay limitaciones y prohibiciones para precautelar la salud, como el aforo permitido en negocios y locales. No obstante, la delincuencia no da tregua.

Y aunque las denuncias de las víctimas han bajado, en un inicio por el confinamiento obligatorio y por las restricciones de la emergencia sanitaria, los delitos siguen.

En Guayaquil, solo en septiembre y en octubre de este año se dieron 101 y 100 robos a domicilios, respectivamente, en comparación con los 86 y 84 de esos meses en el 2019, según las cifras que publica el Ministerio del Gobierno. Robos a personas se han dado 595 y 606 en septiembre y octubre. En esos meses en el 2019 fueron 839 y 908, entre otros.

En las cifras de la Fiscalía General con corte hasta el 8 de noviembre, pero que consideraba datos de enero a octubre de este año, en Guayas se da el 40,3 % de los robos de carros a nivel nacional. Del robo a personas es el 39,4 % del nacional. Del robo de motos, el 35,5 %; del de bienes, accesorios y autopartes de vehículos, el 31,4 %; del de robos a domicilios el 23,4 %; y del de robos a unidades económicas, el 22 %.

Comerciantes, dirigentes barriales, habitantes, conductores, clientes de locales y transeúntes piden mayor efectividad y planes concretos para combatir la delincuencia, más en esta época, pues se sienten golpeados por todos lados.

«Cómo voy a ir con dinero a la Bahía para comprar la mercadería para mi negocio. Estos días ya son de locura, de mucha aglomeración y los ladrones están pendientes de que uno saque el dinero. Perdemos por todos lados, por la pandemia (negocio cerrado), por la inseguridad, por la crisis», comenta Virgilio Solórzano, quien tiene un bazar en La Chala, sur de Guayaquil. Él pensaba ir este fin de semana para abastecerse de mercadería, pero con los últimos sucesos violentos opta por esperar unos días más.

Muchos de los delitos como los asaltos a personas no se denuncian. Otros quedan grabados en las cámaras de seguridad de negocios o de vecinos.

En uno de este mes, por ejemplo, se ve cómo dos sujetos (uno armado) interceptan a dos clientes de una panadería, los amenazan, revisan y se les llevan las pertenencias. Ocurrió en las calles av. del Ejército y O’Connor, suroeste, donde en el soportal estaba una niña de unos 3 años. Una señora con un coche alcanzó a salir cuando vio entrar al sujeto armado.

Este robo a personas se conoció el 25 de noviembre último. Un día antes, a una funcionaria del Municipio de Guayaquil la amenazaron con revólver en mano y le quitaron su celular en la vía Guayaquil-Daule.

En Urdesa, El Fortín, Fertisa y en el km 8,5 de la vía a Daule, brigadistas municipales que recorren los barrios para identificar casos de COVID-19 han sido también víctimas de la delincuencia. Con armas y cuchillos los han amenazado y les han quitado celulares, dinero, bolsos y otras pertenencias.

«Esto no lo para nadie… Qué voy a ir a denunciar que se me robaron los espejos (laterales) del carro, ¿me los van a devolver?, no, verdad… A un amigo le robaron también la llanta de emergencia y al inicio no le querían ni recibir la denuncia porque no era un monto tan alto, lo mandaban primero a la Policía, luego a otro lado… Y uno que ahora trabaja más que antes no tiene tiempo de ir a denunciar ni andar en esos papeleos por unos espejos», menciona Iván Macías.

A él se le llevaron los dos espejos laterales en un parqueadero interno de un centro comercial del sur de Guayaquil.

Algunos de los robos de partes de los vehículos y también de bienes que se encuentran en garajes y soportales enrejados de viviendas quedan grabados en las cámaras de seguridad de los domicilios, como ocurrió en Urbanor 1, donde el 19 de noviembre habitantes se autoconvocaron a un plantón en los exteriores de la UPC (Unidad de Policía Comunitaria) para exigir mayor seguridad.

Ahí solo del 1 de noviembre hasta esa fecha se habían registrado 25 robos a casas y peatones, según la contabilidad de sus residentes. Y en videos de seguridad también quedó grabada la forma en que actuaban los delincuentes que se llevaban las partes de los vehículos estacionados en sus calles. Por ello incluso han optado por cerrar vías con plumas y otros elementos.

Los pedidos de mayor seguridad y de planes efectivos para contrarrestar la ola de delincuencia se replican en ciudadelas, barrios, cooperativas, precooperativas y lotizaciones del norte, centro y sur de Guayaquil.

En La Atarazana, norte, los ladrones se llevan hasta los zapatos que dejan los residentes en los soportales cubiertos, pues con la pandemia del COVID-19 muchos hogares optan por dejar en sus jardines o garajes delanteros (que están enrejados) el calzado que ocupan al momento de salir.

Richard Maldonado, presidente del Comité Barrial La Atarazana, cuenta que a veces se sienten de brazos cruzados ante los pedidos de los moradores porque en ocasiones los uniformados no acuden a los auxilios que alertan en el chat comunitario que tienen con la Policía Nacional.

En este sector, sus habitantes y él como presidente barrial piden que se aumente el número de policías asignados para la zona que tiene más de 40.000 habitantes, sin contar con la población flotante que acude a diario por los hospitales del sector, por el Tribunal Electoral Provincial, por negocios y otros, menciona. Tienen tres policías por turno (de 8 horas) en dos UPC (Unidad de Policía Comunitaria) que cubren un promedio de diez manzanas grandes y distantes, adicional a otras dos ciudadelas, en el caso de uno de los UPC.

Testimonios de víctimas de la delincuencia

Nancy Villahabitante de la Floresta:

‘Los pillos no respetan ni a las embarazadas’

«Los pillos estos no respetan nada, ni a los viejitos (adultos mayores) ni a los niños ni a las embarazadas.

Yo iba con una prima que está embarazada (seis meses y medio) y así nos cogieron (interceptaron) en la calle (Floresta 1, sur de Guayaquil).

Nos apuntaron con un arma y se nos llevaron los celulares y la cartera… Todo fue muy rápido, íbamos caminando y sentimos solo que los dos se nos pusieron a un lado (ellas quedaron en el centro), nos abrazaron, nos apretaron y nos apuntaron con el arma… ‘No te escondas el celular, sácatelo o te mueres ch…’ me dijo uno de ellos… Los dos estaban con gorras, con mascarillas, buzos largos y oscuros… Mi prima quedó nerviosita, no podía reaccionar después de eso, nos tocó llevarla al médico y ahora ya no quiere ni salir ni a ver la ropita del bebe».

Melanie Garcíahabitante de Urdenor 1:

‘No grites, cállate y dame todo’, le dijo un delincuente; ella tenía a su hijo de 2 años en brazos

«El viernes pasado (20 de noviembre) nos robaron al pie de la puerta de mi casa, 21:30, mientras la madrina de mi hijo lo visitaba, fuimos (primero) a dar una vuelta en su carro, regresamos y a lo que salgo a recogerlo vienen dos individuos y comienzan a robar. No tenía nada en las manos, solo tenía a mi hijo, de 2 años, en los brazos.

A quien sí le robaron fue a la madrina, mi comadre, las llaves de su vehículo (intentaron bajarla), celulares, monedero, sus documentos… El que se acercó a mí no estaba armado, estaba sí muy nervioso. El que sí andaba armado fue el que le robó a la madrina. Uno se lleva un mal susto, un sinsabor que en una ciudadela tranquila como Urdenor 1 pase esto, tenemos una UPC literal a la vuelta, a una cuadra… Los señores (policías) llegaron después de 15 minutos…

A partir de todos los robos de la semana pasada (del 16) están implementando medidas, dando más rondas…, al inicio estaban un poco reacios… Un policía, el que fue justo el día que robaron, me dijo: ‘pero no dé papaya (oportunidad o motivo) señora’. Le dije: ‘caballero, no estoy dando papaya, estoy afuera de mi casa recogiendo a mi hijo.

Es verdad que hay una corresponsabilidad… ahí hubo una discrepancia, diferencias entre los señores policías, pero bueno fue subsanado y se ha ido arreglando la situación. Desde el martes (24 de noviembre) se comenzaron a implementar nuevas estrategias, están predispuestos».

Otros sucesos en un solo día noviembre

25 de noviembre de 2020
Un nuevo crimen al estilo sicariato se registró en la noche en el sector de Sauces 5, norte de Guayaquil. La víctima caminaba con su pareja e hija cuando fue interceptado por un hombre que iba en una furgoneta, quien le propinó tres disparos. En Sauces se han registrado varios asesinatos en lo que va del 2020.

25 de noviembre
Tres supuestos integrantes de la banda Los Choneros fueron detenidos durante operativos en Guayaquil. Luego de aquello, los generales César Zapata y Víctor Araus, quienes están a cargo de la Zona 8 de la Policía, dijeron que era posible que los detenidos sigan operando y dando órdenes desde la Penitenciaría. Por ello creen que sería conveniente rehabilitar La Roca, una cárcel de máxima seguridad, cerrada años atrás.

25 de noviembre
Tres hombres fueron detenidos por la Unidad Antisecuestro y Extorsión (Unase) de la Policía Nacional cuando secuestraron al conductor de una camioneta que hacía un flete (en la madrugada) en Flor de Bastión, noroeste. Entre los detenidos hay un menor de edad y un extranjero.

Fuente: EU

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