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Becarios en el exterior se quedaron sin apoyo, antes de la pandemia

En agosto pasado, Camila (nombre protegido) debía haber terminado su carrera de Administración de Empresas en la Universidad de Ámsterdam. Dos meses antes le notificaron que no podía seguir estudiando, tras largo tiempo de espera por el pago de la matrícula.

La becaria, de 24 años, tenía que recibir el monto en agosto del 2019. En medio de trámites que se extendieron por meses, la ‘U’ le dio plazo hasta abril de este año. El dinero no llegó.

Camila se contagió de covid-19 y por eso, cuenta, la Secretaría de Educación Superior (Senescyt) le envió una parte. Hizo un abono al valor de la matrícula y le dieron otros dos meses de plazo. Luego tuvo que dejar los estudios.

Ahora trabaja como repartidora para sobrevivir sola, en otro país. Y tiene una deuda con la universidad. “Senescyt no quiere asumir los gastos”.

Estudiantes ecuatorianos en situaciones similares tampoco quieren ser identificados. Han conocido casos de compañeros que, por denunciar, pierden el estatus de becarios, dice Carlos (nombre protegido), desde Madrid. Espera el desem­bolso que debía llegar la primera semana de septiembre, para continuar su doctorado en Ingeniería Mecánica.

Los retrasos son recurrentes, por eso está lejos de su familia. La beca incluía la manutención de su esposa e hija, pero el dinero no llegaba y su situación se volvió insostenible; ellas volvieron a Ecuador.

Según la Senescyt, en el último trimestre de este año se realizarán pagos por USD 49,05 millones, conforme al ingreso de solicitudes. En un pedido de información, el ente respondió que tienen como objetivo “cumplir con las obligaciones de pagos durante el 2020, a becarios que cuenten con la documentación que justifica sus desembolsos”.

No es la primera vez que les responsabilizan del no pago porque, supuestamente, no entregan documentos, anota Karla Rodríguez, de la Asociación de Becarios. “Son los interesados y por ende cumplen”.

Además -indica- si el Gobierno se retrasa, no se puede subir la documentación para el próximo desembolso, ya que el sistema no lo permite. “Está en manos de la Senescyt pagar”.

A finales de agosto, la Asociación hizo una encuesta que mostró que el 65% de becarios encara retrasos en sus pagos. El 38% de 400 consultados no recibía el dinero por menos de tres meses y el mismo porcentaje, hasta por seis. Un 21% no accedía a los pagos por seis a 12 meses y el 3%, hace más de 12.

Eso demuestra que no es un efecto de la pandemia, apunta Rodríguez. “La Senescyt es un cuello de botella por burocracia y pérdida de documentos, entre otros problemas”.

El 23 de octubre -dice- supieron que la Senescyt tenía un presupuesto de USD 71 millones. “Significa que Finanzas ya dispone de recursos para los becarios, pero Senescyt tiene que devengar ese presupuesto para que se hagan los pagos”.

En el país se registran 8 476 becarios, 837 internacionales. Según Senescyt, para el 2024 retornarán todos. Las fechas constan en cada contrato.

Becarios como José (nombre protegido), que cursa un doctorado en Ingeniería Telemática, prefieren terminar antes ese acuerdo que seguir lejos y sin dinero, vive en España desde el 2018, con su esposa e hija. En septiembre, cuando debía solicitar su quinto desembolso, se llevó una sorpresa: el sistema indicó que no tenía beca.

La universidad intentó ayudarle -cuenta- pero la Senescyt no envió un documento necesario. Ahora José espera que le devuelvan 1 800 euros, la garantía del departamento, para comprar pasajes y volver a Ecuador. “Lo único que quiero es no quedarme con deudas”.

No solo ecuatorianos tienen inconvenientes con el Gobierno. El 5 de noviembre, becarios del convenio Colombia-Ecuador protestaron frente a la Senescyt para exigir los rubros atrasados y el cumplimiento de disposiciones legales.

En julio interpusieron tres acciones de protección; en sus sentencias, los jueces resolvieron que se pagara de inmediato lo adeudado, devolución de montos descontados sin justificación, disculpas públicas por parte de la Senescyt y la no exigencia del certificado migratorio. Así lo detalla Ana (nombre protegido), representante de los becarios colombianos, quien asegura que más de 13 compañeros esperan por los pagos de siete meses.

En Ecuador estudian 37 becarios colombianos, 14 peruanos y cuatro bolivianos, quienes son parte de programas de reciprocidad. Este año, el presupuesto para los 55 estudiantes es de USD 283 392.

“Mantener una política de becas a pesar de la situación financiera es importante”, señala María Cristina Vallejo, coordinadora docente de la Flacso e investigadora del área de Economía. “Es fundamental apuntalar el programa desde el Estado, de manera que no tengan dificultades en tiempos de pandemia”. Las trabas institucionales -considera- deben eliminarse, a fin de que los becarios se dediquen a tiempo completo a sus estudios. También hay que pensar en un plan para cuando retornen.

Fuente: EC

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