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La vicepresidenta de Ecuador deja Roma ‘esperanzada’ con acuerdos sociales

La vicepresidenta María Alejandra Muñoz buscó en Roma ayuda internacional contra los efectos de la pandemia en Ecuador, sobre todo contra la desnutrición y para la juventud y, en una entrevista con Efe al final de su misión en Italia, este 11 de noviembre del 2020, se muestra satisfecha: «Llevo esperanza y buenas noticias», sostuvo.

Entre marzo y mayo Ecuador midió el impacto del coronavirus en las condiciones de vida de sus habitantes y entre los más afectados resultaron los niños con enfermedades graves, los abandonados o en condición de vulnerabilidad, los jóvenes y su mercado laboral y las personas objeto de inseguridad alimentaria y pobreza.

Con los datos en la mano, la vicepresidenta viajó a Europa, desde el pasado 4 de noviembre, en busca de ayuda internacional y en su etapa italiana se reunió con el papa Francisco y funcionarios del Vaticano, con los directores del proyecto educativo pontifico Scholas Occurrentes y con responsables del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

«Llevo esperanza, buenas noticias y sobre todo concreciones. Estamos en un momento en el que el covid no pasa, pero nada se detiene (…) No hay tiempo para esperar, y esa misma urgencia he encontrado en todas las instancias en las que hemos estado.

La vicepresidenta María Alejandra Muñoz durante su reunión en Roma con el subdirector ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, Amir Abdulla. Foto: EFE

Una sede ecuatoriana de Scholas Occurrentes

Uno de los logros de Muñoz en Roma ha sido conseguir el permiso para abrir en Ecuador una sede de Scholas Occurrentes, el espacio educativo e integrador para jóvenes ideado por el papa Francisco y presente en otros quince países del mundo.

La apertura se producirá previsiblemente en el tercer trimestre del 2021 en una ciudad aún por determinar y además, tras reunirse con sus responsables en Vaticano, logró la aceptación de jóvenes en situación de abandono y de los que se encuentren hospitalizados.

Será, explica Muñoz, «un punto de encuentro donde el adolescente y el joven, no importa dónde esté o qué condiciones esté pasando ni a qué espacio físico o social pertenezca, se encuentra y construye un espacio de cohesión social».

Revisión de los proyectos del PMA ante el coronavirus

Durante su estancia en Roma, la vicepresidenta se ha reunido con directivos del PMA para revisar los proyectos en su país teniendo en cuenta las repercusiones de la pandemia.

«Si bien en 2017 la dirección ejecutiva aprobó su plan de cinco años de trabajo en Ecuador, a partir de la covid y de la medición de los daños es preciso que todos los planes y proyectos que tengamos se vean a la luz de estas realidades», considera.

El objetivo esencial es atajar la desnutrición crónica infantil. Ecuador es el segundo país de América Latina y el Caribe con mayores índices de esta lacra que, de hecho, crece (un informe del PMA apunta a que entre 2014 y 2018 la desnutrición pasó del 24,8 al 27,2 por ciento en menores de dos años).

Muñoz firmó en Roma una Carta de Compromiso con la que se pretende actualizar los objetivos de la labor del PMA en su país con «un enfoque muy claro en desnutrición infantil».

Así, esta agencia de Naciones Unidas podrá sumarse al trabajo en seis zonas concretas -Taisha, Arajuno, Guamote, Guaranda, La Libertad y Santa Elena- para combatir el problema.

La vicepresidenta -buena conocedora de esta cuestión, pues hace cuatro años adoptó a dos hermanos con desnutrición crónica- opina que «la lucha es larga, pero hay que dar respuestas a corto plazo» porque este es, a su parecer, «un tema de desarrollo y paz» futura.

Impulso a los convenios con la Santa Sede

En el Vaticano, Muñoz ha conseguido reactivar un convenio con el hospital de la Santa Sede, el Bambino Gesú, paralizado por la irrupción de la pandemia, con el objetivo de formar e intercambiar profesionales médicos y «humanizar el servicio de salud».

Y además se ha iniciado una negociación -sin nada acordado por el momento- para permitir el traslado internacional de niños ecuatorianos con enfermedades raras y graves o que necesiten trasplantes «gratuitamente o a un precio que Ecuador pueda asumir».

Siguiente meta: asistencia jurídica en Países Bajos

La siguiente y última etapa de Muñoz en Europa transcurrirá en La Haya, en Países Bajos, un país que brindó a Ecuador asistencia técnica para la aprobación el pasado agosto del manual de adopciones internacionales de niños.

Actualmente el país sudamericano mantiene a 2 600 niños en casas de acogidas, la mitad de los cuales no supera los diez años y además el 60 % salió de su hogar a causas de violencia o negligencia.

Ecuador consigue la adopción de muchos menos menores que otros países del entorno. Muñoz explica que mientras que Colombia, por ejemplo, el año pasado logró reubicar a 670 niños internacionalmente, Ecuador solo lo consiguió con catorce.

«Vamos (a La Haya) a hacer un paso más, un intercambio de notas reversales que nos permita tener de La Haya la asistencia legal, porque esto es superimportante en términos de adopciones para la sistematización, seguimiento y rigurosidad de las adopciones», indica.

Romper el egoísmo para salir de la crisis del coronavirus

Muñoz habla con pasión sobre su encuentro con el papa Francisco, por «su absoluta y extraordinaria sensibilidad» ante los temas sociales y comparte plenamente con él su petición de no dejar atrás a nadie en las soluciones que se propongan a la crisis del coronavirus.

«Los seres humanos tenemos la suficiente fortaleza y capacidad para priorizar y entrar en una dinámica que hoy no es una opción, que la solidaridad rompa radicalmente todo tipo de egoísmo. Es un oportunidad de repensar la sociedad», alega.

Es consciente del malestar que la pandemia puede provocar, sobre todo en los estratos más pobres de la sociedad ecuatoriana, más si cabe a mes y medio de que arranque la campaña para las elecciones presidenciales de febrero de 2021.

«Las distancias y las brechas sociales se abren y eso genera en algunos sectores más que otros más inconformidad, preocupación y en ocasiones exceso de susceptibilidad, de discrepancia… Sin embargo, es muy importante cómo los seres humanos racionales que somos que ninguna discrepancia nos lleve al odio, a agredir al otro, que si es el momento de discrepar, es el momento de acordar», zanja.

Fuente: EC

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